Las cabañas son cómodas y amplias, ideales para descansar y desconectar, alejadas de la masificación de la ciudad. Como único detalle del alojamiento, el armario es pequeño en relación con la amplitud de la habitación, especialmente si la estancia es de varios días.
A mejorar, la higiene y la atención en el restaurante del complejo. A la salida encontramos un salvaslip usado sobre la madera de una de las camas donde iba a dormir mi hija, algo totalmente inaceptable. Además, al pedir la cena en el restaurante del complejo e intentar preguntar por el menú del día siguiente, una camarera mostró una actitud poco profesional, resoplando porque parecía molestarle que le habláramos, ya que estaba pendiente de su teléfono móvil.
El sitio tiene potencial, pero estos detalles lo desvalúan.