El hotel está bien para su precio, pero deja mucho que desear en temas de servicio. Particularmente el personal de recepción atiende de manera muy antipática, sin ganas de darle la bienvenida a los huéspedes, dejando una pésima primera impresión. No nos explicaron prácticamente nada del lugar: horarios, restaurantes, actividades, la app, etc. Tuvimos nosotros que preguntar todo para obtener la información. Nos atendieron tres personas diferentes en recepción y pareciera que a todos les indican hablar sin ganas. Además, se siente una marcada diferencia en el trato hacia los mexicanos comparado con los extranjeros y los huéspedes del "Elegance Club" en todos lados menos en los restaurantes.
A las instalaciones les hace falta mantenimiento y limpieza. Los elevadores tienen dañados los botones y en las habitaciones muy pocos de los enchufes funcionan.
La mejor comida la encuentras en el restaurante buffet Flavors, los restaurantes de especialidad no tienen nada de especial en cuanto a los platillos aunque sí están decorados de acuerdo a la temática.
Mi esposa y yo estábamos celebrando nuestro primer aniversario, cosa que confirmamos tanto en el pre check in como en el check in cuando nos preguntaron. Sin embargo, resulta extraño que te pregunten si celebran una ocasión especial y no te dejen un detalle en la habitación. No fue sino hasta contactar con Kristel de Guest Services para explicarle lo sucedido que ella organizó el detalle para nuestra tercera noche.