Nos alojamos cinco noches en el hotel Mencey. La primera impresión no fue la mejor: al llegar, esperamos unos 20 minutos para hacer el check-in pese a haberlo completado online. Se agradecerían máquinas de auto check-in para agilizar el proceso. El recepcionista fue amable y profesional. Habíamos solicitado una habitación con bañera, pero nos asignaron una con ducha. Tras comentarlo, nos pidieron volver al día siguiente y cumplieron, aunque el tapón del desagüe estaba roto (lo repararon después). Al regresar esa tarde, encontramos una botella de cava y unas tartaletas como detalle de cortesía, gesto que agradecimos mucho.
Los restaurantes y bares ofrecen buena calidad, aunque en momentos puntuales el personal parecía sobrecargado. La piscina de agua salada es agradable, pero el servicio en la zona es algo lento. La habitación, una vez solucionado el problema, resultó cómoda y muy limpia.
El edificio es precioso, con una ubicación excelente y un aire clásico muy elegante. Recomendaría el Mencey como un sólido hotel de 4 estrellas. Para alcanzar el nivel de un auténtico 5 estrellas, le faltan ciertos detalles que anticipen las necesidades del huésped y una política menos enfocada en cobrar por cada extra.